La comunicación es el intercambio de información entre un emisor y un receptor dentro de un contexto.
Esa información se denomina "mensaje" y puede ser verbal (oral o escrito) o no verbal (sin palabras). Para elaborar el mensaje es preciso utilizar un código, un sistema de signos y reglas de combinación de esos signos, por ejemplo, una lengua natural como el español, el código Morse, el lenguaje de las banderas o el código de la circulación. ¿Cómo llega el mensaje del emisor al receptor? A través de un canal, un medio que permite que el mensaje, que ha sido codificado por el emisor, lo reciba el receptor y lo descodifique (lo interprete). Un canal es una hoja de papel, un ordenador, las ondas sonoras...
Por último, debemos fijarnos en el contexto y la situación de comunicación. El mensaje será descodificado dentro de una situación, por ejemplo, no es lo mismo que emisor y receptor estén presentes a que se encuentren a distancia o que uno de los dos haya fallecido (es lo que sucede cuando leemos un libro de un autor de otro tiempo). La diferencia esencial será que podamos preguntarle por algún detalle del mensaje para entenderlo mejor o que esto no sea posible.
Hay dos elementos fundamentales que intervienen en el proceso de comunicación: el ruido (cualquier interferencia que dificulte o imposibilite la comunicación) y la redundancia. Como es posible que aparezcan dificultades, ruido (un texto borroso, un tipo de letra que no se entienda, distracciones de distinto tipo...), debemos asegurarnos de que el mensaje llegue al receptor a través de la redundancia, es decir, duplicando la información por otro medio, por ejemplo, en la publicidad, una imagen repite la información que nos transmiten a través de la palabra, así es más fácil que el receptor repare en ella.